¿Y si Trump tiene razón?

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A pesar de que ya es conocido el pleito del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y los medios de comunicación de ese país, no dejan de ser interesantes las declaraciones del excéntrico gobernante norteamericano, que ante todo logran convertir en una masa reaccionaria al sistema mediático estadounidense.

Desde que la información dejo de ser un bien exclusivo de los medios de comunicación, gracias a los nuevos canales alternos de difusión, varios presidentes en diferentes países del mundo le han declarado la guerra a los grandes emporios mediáticos que hasta hace poco se encargaban de moldear la opinión pública, y con orgullo explotaban en pro de sus intereses la fuerza que les otorgaba ser el denominado “cuarto poder”.

Para nadie es un secreto que la ética mediática, y como no, de los periodistas y empresarios detrás de estos, cada vez es más cuestionable, al punto de que hoy en día son menos las personas que como en otrora época, se atreven a dar como bueno y valido lo que publican los periódicos,  porque se ha establecido en la mente de las personas lo que siempre ha sido una realidad, y es que “la verdad no es más que la voluntad del dueño de la imprenta”.

Trump califica los medios de comunicación como “enemigos del pueblo”, lo que en seguida provoca en estos una avalancha coordinada de publicaciones en contra de lo expresado por el magnate norteamericano, que aunque para muchos pueda resultar exagerado y propio del explosivo carácter de este mandatario, no deja de tener un grado de verdad, y demuestra que estos pueden llegar a actuar como una mafia cuando se ven atacados.

Todo poder necesita un contrapoder, o termina siendo un poder tiránico, y en mi opinión, los medios tuvieron por mucho tiempo la potestad de ser intocables e impolutos, y se agenciaron la propiedad absoluta de la opinión pública, cuando la realidad, como expresara una vez el expresidente ecuatoriano, Rafael Correa, “son solo dueños de la verdad publicada”.

Aunque Trump en sus comentarios despotrica de manera exclusiva contra los medios norteamericanos, la realidad es que en términos de estructura, los medios en casi todos los países funcionan de manera similar, algunas veces jugando en contra del gobernante de turno, como acontece en Estados Unidos, y en otras jugando a favor de quien tenga el capital, como por ejemplo la prensa dominicana, y su más reciente barbaridad patrocinada por el Gobierno, quien orquestó una estrategia publicitaria que eclipsara la repercusión mediática de la actividad del Movimiento Marcha Verde, con la anuencia de estos.

A diferencia del contexto norteamericano, donde la batalla se libra entre el poder del gobierno y el poder mediático, creando así en cierta medida una batalla equilibrada, en países como el nuestro se vive una realidad mucho más peligrosa, y es pues que no existe un solo medio de comunicación que no presente una afinidad con el poder gobernante, gracias al filtro publicitario del que se benefician los mismos, o como no, los lazos empresariales de los dueños de estos con el Gobierno.

Las circunstancias han cambiado, y un presidente a nivel de twitter puede llevar una batalla contra todos los medios importantes del país más poderoso del mundo, y quizás esto hace propicio el momento para que los medios de comunicación, no solo los de Estados Unidos,  hagan un acto de “mea culpa”, y entiendan que el descrédito que viven es responsabilidad de su propio accionar,  y que tal vez como dijera Trump, si se han convertido en enemigos del pueblo.

Profesional de diferentes campos (Comunicación, Periodismo, Marketing, Derecho & Relaciones Internacionales), con experiencia en medios de comunicación de todos los formatos. Interesado en temas ligados a la innovación, marketing, economía, política, derecho, y las diferentes temáticas que hoy impactan el mundo. Actualmente Consultor-Jefe de MDR Comunicación & Director en Magia Media.